13 de enero de 2017

Carta abierta a una amiga



Era una gélida y apática tarde más en nuestras vidas.

Yo, obviando una clase en apoyo a una lucha estudiantil para visitar a unos muñecos Disney en una tienda consumista (maldita ironía del Destino y sus Señores de la Suerte) y tú intentando ganarte un hueco dentro de ese feroz sistema universitario, donde los conocimientos parecen importar menos a los magnates que un sacrílego suspenso o un ficticio examen aprobado. Qué ironía la vida cuando la inteligencia se reduce a la importancia de un 0, un 5 o un 10 mientras proclamamos a voz en grito que no somos números sino personas libres...
Aquella tarde solo cambió al ver una fotografía cuyos protagonistas eran unos simpáticos monstruitos de película: el enano verde y el peludín azul que tanto nos gustaban, de los que tanto hablamos aquella tarde y que tanto nos unieron, aunque aun no lo sabíamos.
Me dijiste que podríamos hablar, que aquellos años separados en Bachiller necesitaban ser recuperados y, en realidad, me hablaste con el corazón queriendo abrir mis ojos.
Para ti no fue nada, solo un pequeño gesto, como aquellos que tienes con tus pequeñajos cada viernes o con aquellos a los que salvas vidas cada fin de semana. Pero para mi fue algo más grande, fue el inicio de algo mayor.
Me salvaste, tía. Lo siento, si soy duro. Gracias, si alguna vez no lo he sabido expresar con palabras claras.
Y qué maldita puntería la tuya decidiendo hacerlo en el lugar donde los sentimientos y las expresiones artísticas se unen para expresar la belleza que no puede enunciarse con palabras. El Círculo ya forma parte, aun más, de lo más profundo de mi corazón, por siempre admirado y por siempre recordado como mi parte favorita de Madrid (permíteme el lujo de colocarlo en segunda plaza por detrás del futbolístico Coliseo blanco de mis amores; ese con el que tanta tabarra te doy mientras tú, con tu enorme corazón, aguantas el chaparrón de lo que te cuento).
Aun así, no mentiré. No siempre fui el mejor amigo ni me porté todo lo bien que tú mereces. Nos enfadamos, casi constantemente, nos peleamos, nos odiamos y, en ocasiones, llegamos a matarnos lenta y dolorosamente a base de palabras. La ironía de nuevo, las mismas palabras que nos unieron volviéndose en nuestra contra para destrozar lo que estábamos construyendo a base de esfuerzo.
Se que nunca he evitado el hacerte perder la paciencia, pero es precisamente tu amor al perdonarme lo que me hace quedarme. Luchas por mi, al igual que hiciste cuando me salvaste.
Me salvaste. Por eso ahora me encuentro indefenso y sin ideas para salvarte a ti. Siempre he querido ser un superhéroe, de veras lo sabes, pero me encuentro cual Dick Grayson. Un estúpido aprendiz ante los problemas de mi modelo a seguir.
Y te veo hundirte poco a poco, y yo muero lentamente por dentro sabiendo que no se qué más puedo hacer para rescatarte.
Ojalá tuviera esa romántica y mágica psicología que posees dentro de tu alma para acertar con las palabras adecuadas en cada momento, pero sabes que soy más vikingo que poeta, más soldado que boxeador, más hater que romántico...
Pero quería hacer algo, me he visto obligado a ello. ¿Y sabes qué?
Que yo no me rindo, que un soldado nunca abandona a sus compañeros en la batalla, que como el Capitán América en Civil War no me sublevo ni me rindo hasta que haya llegado el agridulce final.
¿Y sabes qué? Que vamos a ganar esto, que aunque la depresión es un monstruo tú y yo sabemos que si el monstruo viene a vernos solo tenemos que destrozar una habitación entera para ganarlo, que la depresión es un árbol con muchos brazos largos y anchos pero tú y yo somos Groot. Porque eres casa y chimenea, porque eres mi jodida mejor amiga y nadie me va a impedir decirlo jamás y porque te quiero.
¡Ah! Y porque te debo una. Me salvaste, tía. Y como Batman: qué importa cómo nos llamemos, se nos conoce por nuestros actos.
Y el tuyo fue un acto de amor, así que pienso empatarte en el descuento cueste lo que cueste para estar en paz. Así que vete preparando, porque el empate y los buenos tiempos, como nuestro Invierno Stark reinando ambos en Invernalia junto a Jon, Arya y Samsa, se acercan.
Te quiero, amiga...

PD:

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