septiembre 08, 2017

"La Guerra del Corazón Oscuro". Capítulo 6

Capítulo 6

De repente, la habitación se tornó oscura y comenzó a tomar un cariz devastador, como si todo lo que sucediese a su alrededor huyera de algo superior a ellos, como aquellas personas que salían por patas cuando olían en el ambiente el tufo de la pólvora saliendo en breves instantes en el Viejo Oeste.
Finalmente, unas sombras negras y rojas comenzaron a emerger del suelo y tomaron la forma de tres mujeres mágicas, como en aquella película basada en cierto libro tan simpático. Solo que esta vez lucían un aspecto terrorífico y deseaban matarme.
-Bien, Ethan. Estas son las representantes que conforman el Sanedrín. Las Tres Brujas confrontarán tus valores, opiniones y habilidades escudriñando cada detalle de tu personalidad para comprobar que, efectivamente, eres válido. ¿Por qué no comienzas presentándote a ellas y mostrando tus respetos?
-Oh, sí, claro... Eh... Soy, soy Ethan. El tío al que le habéis encargado la misión de, bueno, todo este desastre.
-¡¡SILENCIO, MORTAL!! Tu respeto no es bienvenido aquí abajo.
-¿Cómo? Pero... si sois figuras reales y de poder. Creo. Además, sois brujas, un conjuro y adiós a todos los detalles de mi personalidad. Un poco injusto ahora que lo pienso: ya que voy a tener que batirme el cobre ahí fuera, pensaba que tendría derecho a algo más.

Gran error de principiante, tomad nota: NUNCA pidáis derechos contra una bruja ni la fuerces a hacer una demostración de poder.
-Tus palabras esconden tu penosa personalidad, tus escasos conocimientos bélicos y tu putrefacta vida humana.
-¡Eh, deja de insultar! Vengo para ayudaros, no a que me falten el respeto y...
-¡He pedido silencio!

El golpe con su vara sonó estruendosamente por toda la sala y como un martillo sobre mi nariz, la cual empezó a sangrar de manera incesante.
-¿A qué viene esto? ¿Crees que por ser bruja no voy a devolverte el golpe? ¡Me has roto la puta nariz, joder!
-¡Silencio, o tu castigo será más severo! ¿Qué haces aquí hablando, puto mortal?
-Soy Ethan Strowman, hijo del rey Meph, y soy el elegido para salvar este mundo de la guerra definitiva.
-No aprendes.

No, aunque tras este nuevo golpe creo que empezaba a aprender. O al menos, eso creía hasta ver cómo los golpes iban incansables hacia mi, mientras mi cuerpo era zarandeado de un extremo a otro de la habitación. Con cada golpe, mi cabeza iba sufriendo impacto tras impacto con la fuerza de un camión. ¡Jodido sucesor! Destrozado, apalizado y tirado en el suelo contra una puerta como un trasto viejo.

-Quédate en el suelo. Señor Meph, su "sucesor" no es más que un impostor cuya flaqueza no le permite dar más de sí. No es nadie y nunca lo será. Estará siempre solo, su personalidad acabará por destrozar su cerebro y nunca llegará a realizar nada que se plantee. Merece el destierro.
-Yo... yo... Me callaba.
-¿¡Aún vivo!? ¿Qué balbuceas, estúpido?
-He dicho que te calles, puta.

De momento, me vi a mi mismo en el colegio defendiendo a mi amigo Norman de unos abusones, con una piedra en una mano y clavando la piedra contra la cabeza de uno de ellos. 10 puntos de sutura, collarín y 5 meses expulsado, 2 finalmente y el resto de castigo tras clase en el aula del director, donde Jeff daba charlas de buena conducta a niños y niñas problemáticos. Ahí empecé a forjar mi buena amistad con Jeff y mi carácter para las injusticias. "Eres todo un corazón de fuego", me decía Jeff.

-¡Voy a matarte por lo que has dicho! Vosotras dos, cogedle y arrancadle la garganta. Deseo su corazón de fuego.
-"Un corazón de fuego"... Esa es la clave. Vas a arder, como todas las de tu estirpe.

Gracias al karma, el mechero de urgencia para el desmemoriado de mi padre mortal seguía en mi bolsillo.
Conseguí darme la vuelta con mi última fuerza, encenderlo y tirarlo hacia una lámpara que había tirado previamente al suelo, en una de mis caídas durante la paliza.
De repente, se creó un círculo de fuego a mi alrededor que llenó la sala de llamas. Lo había conseguido, había vencido, había pasado la prueba del Sanedrín y las cara de su lider así lo reflejaba.

-¿Cómo has...?
-Ven a por mi ahora, vamos, quiero otra paliza. Aun tengo sangre en el cuerpo y estoy en pie, ¡cruza el fuego! ¡Crúzalo!

En ese preciso instante, me sentí el mayor guerrero del mundo. Lástima que Meph cortara ese bello momento para aplaudir sarcásticamente y apagar el fuego de manera sorprendente. Incluso el rostro de Las Tres Brujas cambió hacia una sonrisa jocosa, casi riéndose de mi victoria.

-¿Pero qué?
-Muy bien, autoproclamado salvador. Muchos lo intentaron y fracasaron, pero supiste añadir el fuego. Veo en ti inexperiencia y habilidades muy pobres, pero no soy quien para discutir lo que tienes en ese corazón tan duro. Este sanedrín te concede la victoria y la responsabilidad del cargo de sucesor. Bienvenido, Ethan Strowman. Gracias por salvarnos en el futuro. ¿Algo que añadir?
-Sí, que las próximas pruebas sean más suaves, por favor. Y... lamento el destrozo y las malas palabras. No ha sido un buen día y dormir poco también afecta. De nada por... por aceptarme y eso.

agosto 16, 2017

"La Guerra del Corazón Oscuro". Capítulo 5

De vuelta tras el parón estival, un nuevo capítulo. Sin más, que ya vale de esperar tanto. ¡A ello!

CAPÍTULO 5

Tras rellenar el café de nuevo, volví a la habitación con una idea clara: la dificultad que tendría para dormir en las próximas semanas si la profecía, maldición o como queráis llamarla, era real finalmente. Aun así, respiré aliviado pensando que si era una batalla, tendría que entrenarme, lo cual terminaría con mis energías y significaría una razón de peso para dormir como un lirón por las noches recuperando energías para luchar en el campo de batalla.
Este pensamiento provocó que me creciese aun más la sonrisa. Pobre de mí, eso iba a cambiar en unos segundos, justo desde que abrí la puerta hasta que levanté la mirada de nuevo.
Y lo vi. Todos serios, sentados alrededor de Meph y Mary, que se alzaban como figuras de liderazgo de majestuoso poder mientras mi padre y mi madre reposaban sentados en lujosas y lúgubres sillas, que bien parecían sacadas de un castillo antiguo o de alguna película de princesas y caballeros del siglo XVI.
No tardó en recorrer mi cuerpo el mayor escalofrío que nunca antes había sentido al escuchar la dura voz de Meph pidiéndome que dejase la bandeja a un lado. Y, cómo no, ahí empezó a hacer un frío de muerte congelando todo el café que había preparado y la sangre de mi cuerpo. "¡De cojones!", pensé, "así al menos no seré cafeína con piernas".
Llegué hacia donde estaban mis padres y me quedé paralizado, sin apenas moverme y sin saber qué pelotas hacer al llegar a ese momento.
-Bueno, eh... Supongo que ahora es cuando me cuentas de qué va todo ese rollo de la batalla. ¿Tenemos que pegar a unos malos? ¿Hay que castigar a la Humanidad por algo cobarde que ésta hiciera?
-Ethan. Esto no es una guerra normal y corriente. ¿Conoces las luchas de poder en tu mundo?
-Sí, prácticamente patéticas. Unas estúpidas guerras que matan a millones de personas solo por conseguir unos míseros papeles verdes y una gota de petróleo, justo lo mismo que gano yo en una jornada de trabajo. Papeles verdes y un vaso de refresco que poder saborear cuando acabo mi jornada. Hay que ser muy hijo de puta para matar inocentes en nombre de la recompensa cuando éstos inocentes solo buscan dicha recompensa para sacar su vida adelante. Es... creo que es un círculo vicioso.
-Bien, eso nos ahorra tiempo. Me gusta tu actitud. Mary, creo que me equivoqué, el chico es justo igual que me decías así que, te toca hablar en mi nombre.
-Sí, claro - el rostro de Mary se tiñó más frío que de costumbre, como si esa responsabilidad adquirida fuera algo que llevaba esperando tiempo y que, al llegar, no supiera cómo reaccionar ante ello-. La batalla de la que hablamos es por la supremacía del mismo Infierno y, siendo directa, podría acabar con tu padre, Meph, muerto y aniquilado de una manera cruel y violenta.
-¿Qué? ¿Cómo? Espera, espera, me estás diciendo que tengo que salvar el Infierno.
-El Destino así lo marca, amigo. Todos aquellos que sufren en el Infierno proclamaron a tu padre rey de las tinieblas y soberano de la oscuridad, pero no todos lo hicieron a voluntad. La facción de los Emperator lleva siglos maquinando esta guerra y realizando continuos ataques para derrocar a la figura de poder, ataques que fueron siempre repelidos por nuestros ejércitos.
-Vale y... ¿Por qué ahora habría de ser diferente? Quiero decir, siempre lo habéis detenido, por una vez más no creo yo que...
-¡Ninguna de ellas es como hasta ahora! Los Emperator siempre atacaban basándose en los poderes del Infierno; ahora, poseen poderes del mundo divino y armas de tu mundo. Todo queda reducido a tres mundos contra uno, con los traidores y los santos y sagrados hipócritas y mentirosos colaborando juntos para masacrarnos. Si eso llega a pasar, si perdemos la guerra, no imaginas cómo sería todo.
-Supongo que un Apocalipsis.
-Peor aun. El Apocalipsis es la victoria de un mundo sobre otro, la implantación del Infierno en la Tierra mortal. Esto... Esto sería la esclavitud eterna y terrenal. Demonios pasando mortales a través de motosierras eléctricas en cuanto intentasen tener un pensamiento distinto, ángeles y santos destrozando a conciencia todo aquello que en su día proclamaron como pecado y volcando sus acciones contra mujeres y niños. Esto es...

Mary calló y levantó la cabeza mirándome a los ojos. Solo una vez vi la cara del terror tan de cerca, fue cuando miré a Jeff después de que unos ex convictos me apuñalaran al salir del trabajo, tras haber clavado un bolígrafo a un compañero, colega suyo tristemente para mi, en la garganta por evitar que abusase sexualmente de una compañera de trabajo, que a la postre se convertiría en la novia de mi mejor amigo. Justo en ese momento, en el que vi de nuevo esa mirada, comprendí que el asunto era muy serio y que me veía obligado a participar en él, por Mary, por Meph, mis padres y el resto de gente a la que quería y tenía cariño.
-Supongo que... tengo un nuevo trabajo. Mañana mismo pido el finiquito aunque, tras haber pasado unos días fuera, creo que mi jefe estará bastante cabreado e igualmente me despedirá así que, me quedo con vosotros. ¿Cuándo empiezo?
-Pasarás primero por la prueba del Sanedrín. Las Tres Brujas decidirán cuál es tu destino y si eres apto o no. Prepárate, están llegando... 

julio 13, 2017

Los Ojos de la Muerte



Título: Los Ojos de la Muerte | Autora: Eba Martín Muñoz |
ISBN: 978-15-215014-78-8 | Páginas: 489

Cuando la joven Natalia abandona el orfanato para reunirse con un padre totalmente desconocido, no se podía imaginar que la verdadera pesadilla estaba a punto de comenzar para ella. A través de los diarios de su madre muerta, descubrirá una realidad que llevaba oculta largo tiempo. Los fantasmas despiertan y una oscura amenaza se cierne sobre ella hasta que abandona el hogar. Años después, la pesadilla volverá a comenzar. Sólo que, quizá, esta vez no haya escapatoria… 1. La Muerte ha regresado. 2. Tiene hambre. 3. Te está buscando. 4. No la mires a los ojos. 5. Si tu ventana aparece abierta, ¡huye!

julio 12, 2017

Kong: La Isla Calavera



Dirección: Jordan Vogt-Roberts
Reparto: Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman, John C. Reilly, Toby Kebbell y Thomas Mann
Nacionalidad: USA  Año: 2017  Fecha de estreno: 10-03-2017
Género: Aventura y Fantástica
Guión: John Gatins y Max Borestein
Fotografía: Larry Fong
Música: Henry Jackman

 En los años 70, un variopinto grupo de exploradores y soldados es reclutado para viajar a una misteriosa isla del Pacífico. Entre ellos están el capitán James Conrad (Tom Hiddleston), el teniente coronel Packard (Samuel L. Jackson)y una fotoperiodista (Brie Larson). Pero al adentrarse en esta bella pero traicionera isla, los exploradores encontrarán algo absolutamente sorprendente. Sin saberlo, estarán invadiendo los dominios del mítico Kong, el gigante gorila rey de esta isla. Será Marlow (John C. Reilly), un peculiar habitante del lugar, quien les enseñe lo s secretos de Isla Calavera, además del resto de seres monstruosos que la habitan.