1 de noviembre de 2015

Nuestro Héroe







Admiro a todos los héroes por sus hazañas. El Cid Campeador, el Empecinado, Mariana Pineda, Manolis Glezos... Y así podría seguir hasta hacer una lista interminable. Sin embargo, jamás he tratado con ninguno. Ni siquiera, he tenido la suerte de conversar con ellos.

Por suerte, conocí a un futuro héroe en tiempos de Carnavales. Todos os lo imagináis como un hombre apuesto, con un cabello sedoso y unos brazos de acero. ¡Pues no! Éste era calvo, tenía los ojos verdes y una barba castaño-clara. Para colmo, padecía cáncer desde los diecisiete años y sólo disponía de medio pulmón.

Pasaron los días y él fue demostrándonos poco a poco de lo que era capaz. Primero se reía con nosotros sin parar, luego nos regañaba cuando no actuábamos de manera civilizada y a veces nos aconsejaba para reconducir nuestro camino.

Sin que nos percatáramos, había a llegado a todos nuestros corazones en tan sólo dos meses. Incluso, me tomé la libertad de escribirle unas bonitas palabras para rogarle que no se marchara. Por lo que me han contado hasta el día de hoy, le había emocionado... inconscientemente.

El tiempo pasó. Habíamos actuado en teatro, pero en breves iba a concluir su estancia con nosotros. No sabéis cuánto me dolió esa noticia. Todas sus heroicidades, todas sus hazañas, todos sus esfuerzos por conseguir un ambiente mejor... se esfumarían ese lunes como un espejismo del desierto.

Reconozco y asumo que he marcado cierta distancia con él, pero en el fondo le añoro.

Me encantaría verte más veces y que continuaras aportándonos tanto como en los “viejos tiempos”. Al fin y al cabo, siempre serás nuestro gran amigo y héroe Álvaro “Alopecio”.


© Óscar Alonso

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